jueves, 12 de noviembre de 2009

martes, 10 de noviembre de 2009

OCASO CIERTO



Perfilando auroras de ensoñaciones nuevas
me descubro en la dorada etapa de mi alma,
cuando decir no, ahora es tan fácil,
cuando ya no muero por tu mirada.

El cielo de nubes turbias me sonríe
antesala de  mi hálito certero,
porque no espero lo que quiero,
porque ya no quiero lo que puedo.

Libertad de ausencias en mi pereza,
impaciencia muerta en el olvido
prolongando la calma que me añora
acunando la demora del descuido.

Sumisa en la esperanza conformada,
equilibrio consentido y apacible
dócil ante el alba encarnecida,
abrigando ilusiones escondidas.

Ya no aguardo horas enteras
de impaciencia desbordada, abandonos.
Ahora amo las carencias de partidas,
calidez en los recuerdos que no lloro

Nadie eclipsa mis huidas,
dueña de las ausencias,
Sola voy en los vacíos
generosa de mi ocaso ennoblecido.

Ya no escribo en la tristeza
poemas de desespero
azabaches de la noche,
buitres impacientes del sosiego.

Ya no sufro las heridas
de renuncios aplacados en desaliento
mientras pasan los espacios
en relojes de otro tiempo.

Ya no vivo otras vidas de lujurias escondidas.
Hoy es tiempo de mi historia
bravura atesorada y furtiva.
Hoy es ciclo de mis sueños, ¡osadía!.

Dorada calidez de ocaso cierto,
altivo gozo del desconcierto.
Conociendo mi madurez,
complaciéndome en el saber.

Pondero a los cuatro vientos
que soy creación de mis errores
cosmos fértil de la labor,
semilla, de quien por mi pasó

Y no renuncio a lo que sufrí
ni aquello que conocí.
Y no prescindo, ni aparto, ni olvido
ni despojo, ni sacrifico.

Repertorio de sensaciones,
aureolas de destierro voluntario,
sueños de la osadía
imposibles de viejo tiempo.

Me descubro gallardía,
próvida de la esperanza
minuciosa en los deberes
prestancia del  desconcierto.

Quiero volar cual mariposa blanca
Libando el día que se me ofrece.
Amordazar soledades de espejo reflejada
Contemplar senderos de espacios cambiantes

Ser sueño en el tiempo percibido
disfrutar pasiva y expectante
receptiva del crepúsculo silencioso
de vacíos insondables.

No quiero lazos que ahoguen mi destino.
Quiero Rendirme a la danza del viento
contemplar auroras pinceladas
sorprender a mi espíritu de palabras.

Quiero besos en la frente y manos apretadas
sonrisas de mil vocablos,
palabras de silencios condensadas
mientras el cielo cuelga nubes de espuma blanca

Ahora sé, que soy lo vivido
y empiezo a ser lo que viviré
y no dejaré que el olvido
me haga renunciar a lo que sé.

Geles C. Artés